Eliseo Castillo
MIRADAS
“Con la apacible ternura de una tarde cualquiera, / vida simple, días por vivir sin huella, / tus ojos y los míos se me miran, / el sol se pone lejano, / nada especial sucede, sólo que aquí estamos / nada especial es hoy, ¡gracias por esta tarde!”…elíseo
Aunque parezca difícil de aceptar, la irrupción de la vida privada de un millonario relacionado al parecer, con los intereses de Israel ha modificado de manera casi inevitable la geografía política y económica del mundo.
No es menor su impacto, si vemos como se revuelve con rabia el genocida dictador Trump; no nos llamemos a sorprendidos al llamarlo lo que es, dictador; él lo aceptó desde su primer mandato 2016-2020; cuando refiriéndose a sus homólogos Putin de Rusia, y Xi de China se manifestó envidioso del poder que podían mantener por muchos años. Ya lo de genocida, mire que se lo ha ganado a pulso.
Desde el momento en que se dieron a conocer videos y correos de la vida en contacto con el empresario Epstein, su actitud dejó el poco aspecto empático, si alguna vez lo tuvo, en su forma de ser y mandar; Trump se montó en el burro de… ¡el mundo necesita un nuevo dictador castigador, y ese soy yo! tratando de evitar la publicación de los mismos; necesitaba que el mundo no se enterara de lo que realmente ha sido su vida.
En realidad el problema no es Epstein, este personaje tenía que morir para detener la información de la vida que en realidad llevan estos personajes que se relacionaban en sus reuniones, tanto públicas como privadas. Trump tiene miedo evidentemente de que la sociedad se entere que es un simple dictadorzuelo desnudo y sin cobija, que además de participar en reuniones sociales con este personaje, cosa totalmente normal; los lugares de lujo a que asistían grandes políticos e inversionistas (Carlos Salinas, Ricardo Salinas Pliego; la esposa de Emilio Azcárraga Milmo, Carlos Slim); al mismo tiempo, mantenía una selecta lista de amigos y socios con los que organizaba una vida privada muy especial en la que disfrutaban de sus deseos sensuales y sexuales con mujeres que, en no pocas ocasiones lo hacían de manera obligada; vaya usted a saber si por medio de secuestros, o por medio de contratos de servicios temporales; para que sus amigos muy cercanos las disfrutaran según sus deseos.
Esta es la parte que le duele a Trump, que el mundo se entere que no es más que un mortal con deseos de tener sexo sádico contra mujeres regularmente indefensas, a las que puede manipular y hacer de ellas lo que desee.
Las pruebas lo delatan; por eso se afana en negar, bloquear y censurar toda huella de lo que se ve a todas luces; su pedofilia, su sadismo contra mujeres relativamente indefensas.
Personalidad típica de los violadores, que regularmente exigen sumisión de la otra persona para satisfacer sus apetitos, que no se atreven a resolverlos de manera equilibrada con otra persona de tu a tu; donde sucede una relación en que se van comunicando ambas partes y conviviendo de tal manera que en algún momento deciden intimar mutuamente.
Pedófilo al fin, ahora se asemeja al loco maniaco que pone el lodo (normalmente se dice que pone la caca) junto al ventilador y lo enciende en su máximo volumen….; alcanzando a todos los que se encuentra a su alrededor.
Por eso era importante que muriera Epstein, para, de esta forma aplicar la política de “control de daños” y establecer la “nueva verdad”; la que Trump necesita que se crea. Por ejemplo que él es inocente de todo lo que se ve en los videos; que no tiene nada que ver con los miles de correos de indudable cariño que se envió con Epstein; y que las orgías en que evidentemente participó no fueron tales; y sobre todo, que si estuviera vivo el personaje, seguramente que lo habría exculpado.
Regularmente así reaccionan los ladrones y delincuentes cuando son sorprendidos en su atraco; cuando sucede, lo primero que se busca es correr del lugar; luego si no es posible, se niega lo hecho, aunque se esté con el hurto en las manos ante la gente, y al final como acto de desesperación se da por gritar… ¡al ladrón…, al ladrón, agarren al ladrón…, allá va!
En parte por eso el mundo está sufriendo las consecuencias de un ladrón sorprendido con las manos en la masa…; Trump, el delincuente, el pedófilo y genocida decide que para que no se toque su tema personal decide amenazar al mundo con invasiones, aranceles, y todo lo que permita distraer la atención de sus maldades comprobadas.
En el mundo de sus distractores, los causantes de sus males se llaman Venezuela, Cuba, Groenlandia; Canadá, México, y todos los países vulnerables que puede amenazar sin recibir respuestas proporcionales…; actúa como simple matón de esquina, quien nunca va a enfrentar a alguien de su igual; eso es para tontos; la economía del mundo no se rige de esta forma; ya lo afirmó su asesor Miller; el mundo es de los más fuertes, y de los que tienen más armas y tecnología, y ellos, en sus palabras, las tienen.
La nueva geografía económica internacional pende del terror que tiene un delincuente pedófilo y genocida ante la posibilidad de que el mundo lo vea como es realmente; totalmente desnudo de argumentos para ser un líder mundial; mientras su sencillez humana lo presenta demasiado humano diría Nietzsche; tan desnudo de elementos de superioridad que termina por verse como un simple viejo decrépito que reniega de su propia vida; aunque esta haya sido desenfrenada; como la de millones de millonarios que se dan el gusto de vivir la vida loca al estilo de Ricky Martin, y que luego quiere negar la evidencia, culpando a los demás.
El problema es que es un gobernante del país más poderoso del mundo; y que para tapar sus trapacerías, reacciona como el ladrón atrapado con sus orgías y abusos de mujeres en las manos, y para tapar, o desviar la atención a otra parte…, sigue amenazando a todo el que no finja amnesia, o como que no ven ni oyen, ni saben leer, ni ven los vídeos con su mirada deseosa puesta en las caderas y pechos de las mujeres rubias que aparecen en los mismos.
¡Al ladrón…, al ladrón! sigue gritando, mientras le sube la intensidad al ventilador con su excremento que inunda a los gobiernos más débiles.