jue. Jun 20th, 2024

LA ECONOMÁ Y USTED…

Eliseo Castillo

NOMBRARTE AMIGA…

“Con las gotas de rocío surcando tu piel, / andada al cansancio con feliz final, / mis labios que te nombran te bendicen, / dicen tu nombre quedamente, / ellas, al rodar se sorprenden, / se descubren sin asomo de recato, / tu piel en la mía las depositan, se esparcen, / tu piel, no lo sé, la mía se impregna en ti”….elÍseo

Una de la críticas que con justicia se le puede hacer al actual gobierno que se asume como justiciero en favor de las clases sociales menos pudientes es que no ha logrado (además de reducir significativamente la inseguridad pública) la desigualdad en materia de pensiones para las personas que han concluido su ciclo laboral formal.

La pensión es vista como una retribución que se entrega a las persona en reconocimiento a su labor prestada por muchos años de trabajo; de tal forma que pueda seguir con el resto de su vida relativamente estable; sin sobresaltos por posibles carencias básicas.

La idea fundamental de la pensión no debe ser una forma de mantener gastos excesivos y caprichos materiales; más se debe ver como una retribución y reconocimiento a lo que se hizo en el pasado; nunca una promoción y ostentación de excesos económicos.

Por desgracia, la corrupción en el medio sindical y en la clase alta de los funcionarios públicos es tan fuerte que hoy, siguen manteniéndose pensiones groseras, que ofenden al grueso de la población, que debe conformarse con cantidades mensuales tan pequeñas que apenas si les permiten mantenerse con vida.

Para que se entienda, mientras la gran mayoría de los pensionados (tanto del ISSSTE, como del IMSS) buscan pensiones que van de los 3000 a los 10 000 pesos mensuales; en tanto, la llamada casta divina se “agandalla” sumas que van hasta el medio millón de pesos mensuales….

¿No lo cree…?

Periódico La Jornada; domingo, 17 de marzo de 2024; pag. 13: “CFE y PEMEX DESTINAN 550 MDP ANUALES A 160 PERSONAS”.

“En el sistema de pensiones mexicano, la disparidad es la principal característica: mientras los primeros jubilados de la generación Afore reciben un promedio de 5 mil pesos mensuales, un grupo selecto de antiguos funcionarios y líderes sindicales de Petróleos Mexicanos (Pemex) y de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) quienes se retiraron en administraciones anteriores bajo un régimen distinto, disfrutan de pensiones excepcionales que oscilan entre un cuarto y medio millón de pesos mensuales.

Según datos obtenidos de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT)….” Fuente: Op.cit

La información que ofrece la plataforma (PNT) es contundente y grosera: mientras Juan de las pitas Y María de los Remedios (por supuesto ficticios) se mueren de cansancio haciendo fila en las oficinas administrativas tramitando con dificultad una pensión que va de los dos, tres, cinco mil pesos mensuales; una persona, estas si son reales: llamada José Luis Lupercio Pérez (ex secretario de Relaciones del Suterm) recibe 513 209 pesos mensuales; Víctor Manuel Fernández y de Lara excoordinador Regional Centro-Oriente del Suterm; recibe 502 893 pesos mensuales; Raúl López García, ex coordinador regional del Suterm Bajío recibe 365 521 pesos mensuales…

Y podemos seguir con la lista que nos ofrece la fuente citada (Plataforma Nacional de Transparencia) y publicada en el periódico La Jornada; y nos vamos a ir incomodando con la realidad ofensiva que nos pone ante una realidad altamente injusta: miles de personas hacen fila cada día en las oficinas de las instituciones públicas con la esperanza de obtener una pensión para sobrevivir en la etapa menos productiva de sus vidas; la edad de la vejez; las expectativas se ubican en recursos apenas para mantenerse con vida; tres, cuatro…, cinco mil pesos mensuales, para millones de personas, cuando una pequeña (no tan pequeña en términos de gasto) cantidad de altos funcionarios reciben incluso una cantidad de dinero por arriba de lo que recibían como empleados.

Buena parte de los altos funcionarios jubilados del Banco de México; Secretaría de Hacienda, INEGI, PEMEX, CFE, terminan por ser una carga lamentable para el presupuesto federal; pero quizá lo peor de todo es que se va generando una discriminación y sentimiento de desigualdad social que, para nada mejora las relaciones sociales entre los más pudientes y el resto de la misma.

Las cosas simples son rudas; sigue existiendo una casta divina en las pensiones; mientras que millones de personas siguen sobreviviendo con menos de cinco mil pesos que se les entregan para que sigan con su vida en lo posible.

Ninguna sociedad y gobierno puede llamarse justa (o) y equilibrada (o) cuando tiene este cuadro de apoyos a la población pensionada tan desigual. Ningún gobierno puede cerrar los ojos (puede, pero no debe) ante este tipo de desigualdad…

No debe…

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