mar. Mar 10th, 2026

LA ECONOMÍA Y USTED…

Eliseo Castillo

INGENUIDAD

“De verdad abuelo que es diferente, / apenas la miro y se mueve el mundo, / pero si ella lo hace me deja sin habla; / sus ojos, luceros que anuncian el alba, / sus labios, sonrisas y hermosas palabras; / sus manos, vuelan cuan si fueran alas. / Te lo digo abuelo, ella es más que santa… / La sonrisa del viejo, se despeña y contrasta, / le mira y sin prisa suenas sus palabras… / ¡Ay hijo! es el amor que te ataranta”…elíseo

Cuando los griegos crearon la forma de gobierno en que los ciudadanos elegirían a sus gobernantes, inventaron lo que hoy tanto pregonamos como democracia; con ello se dio un paso hacia el control de los gobiernos autoritarios, y de alguna forma se pretendía controlar a los déspotas y autoritarios absolutistas; luego de miles de años, se ha demostrado que eso es muy complicado; que siempre van a encontrar la forma de intentar establecer sus intereses por encima del bien común.

Hoy, más de dos mil años después, la lucha por establecer el derecho de la mayoría por encima de los intereses de los grupos de poder económico y político sigue siendo una constante social de las mayorías, formadas estas por las clases medias y bajas. Se acude a votar para manifestar un deseo, una esperanza encarnada en personas que se eligen.

Sin embargo, los poderes políticos y económicos piensan lo contrario; no aceptan lo que los griegos celebraron con las votaciones como un acto de democracia, la que bautizaron como la decisión del pueblo para su conducción social.

Votar no es lo máximo de la vida, es una mentira decir y afirmar que con esto se eliminan los reproches, los sobresaltos, la lucha mezquina, la guerra por el poder de grupos que sin tentarse el corazón, mandan matar a sus oponentes, en aras de sus intereses, y amparados en la idea de que todo está mal, y que se hace para salvar al pueblo de los ingenuos y los tontos; que ellos si saben hacer las cosas; que ellos si saben lo que les conviene a los demás; que no hay que votar; no hace falta; ellos deciden por todos; y a callar.

Hoy se vuelven a manifestar este tipo de grupo de poder, no aceptan que la sociedad tome sus decisiones; los asumen como tontos, como una masa social que no sabe ni votar; recordemos que uno de sus líderes “auto-iluminado” Mario Vargas Llosa afirmaba que quien votara por la izquierda o cualquiera de las fórmulas llamadas progresista lo hacía por que no saben votar; o incluso una supuesta doctora de nombre Denisse tuvo la ingenua aberración de afirmar en la elección presidencial en que fue electa Claudia Sheinbaum que, los mexicanos al votar por ella en lugar de Xóchitl, su candidata, se habían vuelto a poner las cadenas…¡que ella…, si…, que ella les había quitado!

Después de este acto de soberbia, queda claro que la guerra contra los ciudadanos mexicanos es abierta; se le ordena con sus palabras y “asocial” educación, que no debe hacer las cosas por él mismo; que debe aceptar lo que se le imponga.

Nombrar o no nombrar jueces…

Votar como un derecho, más que una obligación.

Una sociedad que cree en si misma, tiene derecho a decir quien quiere que le gobierne en el plano de la justicia; puede equivocarse o no, pero es una decisión que al tomar le lleva a comprometerse más con la sociedad.

Nombrar a quien ejerce la justicia de un pueblo es una oportunidad de mandar el mensaje de que no se busca algo extraordinario; solamente se designan a personas que se encargue del derecho y obligaciones de todos los ciudadanos; que se dé de la manera más justa posible; no se buscan quijotes de la justicia y la fe en la legalidad; se espera encontrar algunas persona menos corruptas que las que ya se tienen; encontrar algo menos malo; menos podrido, aceptando que lo que se tiene está deteriorado, corrompido, podrido.

La elección de jueces se realiza en oposición a la corrupción visible en que los en funciones se han manifestado de lado abiertamente del poder económico y político.

Si después de tanta corrupción en el poder judicial no nos queda clara la necesidad de votar por otros cuadros humanos, entonces vivimos una realidad masoquista en que hemos aprendido a amar a nuestros verdugos.

Hoy las prendas de un grupo mayoritario de jueces está de lado de la injusticia, de lado de los poderosos, de los corruptos, de las mafias del crimen; donde es más benéfico para ellos cuidar los dineros de un empresario corrupto que se niega a pagar sus impuestos, delincuente confeso, que lejos de pisar la cárcel se da el lujo de decir que no paga por que no quiere; pero sobre todo por que sabe que cuenta con poder político y económico para retar a la sociedad, reírse de ella, y promover que no voten.

No votar en un derecho y decisión.

Votar es ejercer un derecho, es atreverse a equivocarse a cambio de intentar hacer las cosas mejor en lo posible.

Elegir nuevos jueces es la posibilidad de mejorar un poco, a riesgo de equivocarse; pero siempre con la posibilidad de hacer algo bueno.

Votar es tener un momento de derecho y poder en que hasta el más fuerte se pone nervioso por que un simple mortal, un “naquito” puede cambiar el rumbo de la historia de su poder y fortuna al votar en contra de los intereses de esos tipos poderosos engreídos e insoportables.

Tan sólo por ver la cara de rabia de los que no creen en la democracia y desean imponer sus intereses, vale la pena votar.

Pero si usted no cree en todo esto que le platico, pues este domingo primero de junio no vote; miéntele la madre a quienes lo hacen: acepte que prefiere ser parte de los déspotas, nepotistas, absolutistas que piensan que es usted un tonto que no merece decidir por si mismo; si se siente feliz por ser catalogado como idiota; el sentido de que este término se aplicaba en Grecia para evitar que algunas personas no votaran, al considerarlas no aptas para tomar decisiones por sí mismas.

Si usted siente ser un idiota…,entonces no vote, o no lo intente.

Lo único claro que tenemos es que podemos obtener unos jueces menos corruptos…; pero todo es un riesgo…; decida si vale la pena hacerlo.

Le abrazo…

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