mié. Mar 4th, 2026

LA ECONOMÍA Y USTED…

Eliseo Castillo

TOMA MI MANO

“Con la nostalgia de los tiempos idos, / se repite la palabra que te define y dibuja, / brazos que abrazan, los tuyos amigo, / risa entre palabras que atrapan. / Camino sin prisa ni misterios, el tuyo, / siempre en franqueza definido, / manos amigas, brazos que abrazan, / sonrisa amable, amable amigo / únicamente en su beneficio”…elíseo

Los aranceles son un instrumento de control de fronteras al flujo de mercancías; funciona de manera favorable para el gobierno que lo aplica, pero resulta inflacionario para el consumidor que busca los productos castigados con este impuesto; su precio se infla de manera artificial.

Originalmente no es malo poner aranceles, si se desea proteger a la industria nacional; es derecho de cada gobierno cuidar la planta nacional; sobre todo si se ve amenazada por productores que son promovidos por otros gobiernos por medio de subsidios; como en el caso de Japón por muchos años, y hoy China.

El problema es que los precios del producto quedan inflados, y se adquieren menos cantidades; y pueden desatar una mala actitud entre los gobiernos que negocian las relaciones entre las naciones.

Más aranceles, más carestía y menos productos; más proteccionismo contra el vecino; y un mensaje sin duda de hostilidad.

El que hoy Trump amenace con poner un arancel si no se le paga más agua a los “sufridos tejanos”, que, según sus palabras tienen campos maravillosos, pero sin agua por los malos mexicanos que no les pagan el agua que se les debe, es tan sólo una muestra más de la actitud grosera del mal vecino, quien, sistemáticamente se dedica a amenazar con atacar a sus vecinos (los canadienses no están mejor la respeto) si no le satisfacen en sus caprichos.

De antemano se sabe que el tratado de aguas fronterizas México-USA se debe cubrir cada año, según las posibilidades hídricas de los vecinos y socios comerciales; pero lo que hace este señor es usar el arancel como instrumento de amenaza y ataque sistemático; a veces insensato.

Hoy es uno de esos momentos en que se rompe el frágil equilibrio de las buenas relaciones de vecinos; mañana seguramente se repetirá esta manía de Trump; seguirá acosando con la idea de dañar la imagen de todo gobierno que no acepte sus condiciones de mandato; incluso de sus caprichos, y manejo perverso de las relaciones entre socios comerciales.

De por si el tratado comercial de Norteamérica es desventajoso para México; pero como todo proceso de integración, este genera una concentración de lo bueno y lo malo que tienen los socios; en este caso, la economía nacional ha caído en la trampa del “rehén contra la pared”; es decir si se hace para adelante se atasca, y si se hace para atrás le pasa lo mismo.

En otras palabras, el tratado de libre comercio de Norteamérica nunca fue la solución para la economía nacional; hoy hemos caído en la trampa contra la pared; después de décadas de libre comercio con Estados Unidos, no se alcanzaron las metas; pero si hemos caído en el bache de depender demasiado de los caprichos de los gobiernos del país vecino.

Hoy, la nueva amenaza de imponer aranceles por uno de tantos caprichos de su “penosa majestad” Trump nos deja ese amargo sabor de boca; nuevamente los aranceles como amenaza del que puede aplicarlos sin respeto a lo que dictan las normas de la buena vecindad; y de las buenas relaciones comerciales.

Es una pena la realidad, pero es la realidad; los aranceles son un instrumento de protección de fronteras cuando se necesita cuidar la producción nacional; pero el gobierno de Trump lo usa como simple arma de agredir a quien se le ocurre.

Así es la vida en tiempo de un dictador hitleriano napoleónico; donde considera que todos deben ser sus súbditos...

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