LA ECONOMÍA Y USTED…
Eliseo Castillo
TE DOY MIS BRAZOS
“Con la emoción del creyente rendido, / con la mirada al horizonte infinito, / tomo tus manos y camino, / la incertidumbre no es barrera, / caminos se abren a mis pies cansados, / tus manos hermanas, amantes lazarillos, / se hacen invencibles, las abrazo”… elíseo
Cuando vemos el concierto mundial de reproches, amenazas, castigos arancelarios, al tiempo que movilización de armas de destrucción masiva, como los submarinos nucleares que ha movilizado el gobierno del impresentable Trump; mientras que celebra sus supuestos logros económicos, gracias a los más de 500 000 millones de dólares que le debe pagar el gobierno ucraniano; y que el tipo declara emocionado que, gracias al ejército genocida de Israel, muy pronto podrá disponer de Palestina para convertirla en un gran centro turístico para gente como él… genocidas, pedófilos, violadores, evasores de impuestos; pero eso si, muy ricos.
Mientras que el mundo sigue, vemos con pena, risa de desencanto y molestia como un par de locos vestidos o disfrazados de reyes se hacen o inventan su propia guerra, y consiguen ser parte de las noticias del mundo; así es como Tailandia Y Camboya inician una supuesta guerra tan sin sentido, como los accesos a determinados terrenos y templos que los confrontan… ¡como si el mundo necesitara más locos para darle la última patada a la tierra y su espacio habitable!
Si estamos en un tris de una guerra nuclear en que perdería la humanidad; mientras se sigue practicando la guerra de la destrucción contra los “otros”, los que no son como nosotros, contra palestinos, negros y migrantes morenos. Ya sabemos que los migrantes blancos tiene ciertas preferencias…; su color de piel los hace superiores a los ojos de los supremacistas que dictan este tipo de parámetros racistas.
Lo fantástico de este carnaval humano es que…
Mientras un loco con poder amenaza al mundo con destruirlo a partir de su ambición de poder absoluto; la gente común, la de todos los días, todas los pueblos y todas las calles del mundo salen de sus casas a hacer lo que hacen cada día… :vivir lo posible, trabajar, buscar empleo, llevar su ancianidad; y todos sin duda sin algo que hacer para detener las locuras de quienes desean ver arder al mundo…; como cuando Nerón disfrutó ver a Roma en llamas; y para acentuar su satisfacción se hizo acompañar de música, y se puso a tocar un instrumento (dicen que tocaba el arpa)…, imaginemos su excitación del momento.
Esto es el ser humano, capaz de poner un pie en el precipicio, mientras construye la siguiente fiesta, su propia orgía del poder.
Curiosamente, para que las manías bélicas de los incendiarios del mundo funcionen se requiere que la economía funcione; de otra forma no hay manera de financiar las guerras…
La España del siglo XVI requería de las riquezas de sus colonias en América para pagar a sus ejércitos y continuar atacando a sus enemigos o tratando de atacar a quien quería conquistar.
Hitler necesitaba de la riqueza de los judíos…; ¡para exterminarlos durante la Segunda Guerra mundial, y para financiar sus ataques contra Francia, Inglaterra y Europa en general!
Sin ese dinero, era poco probable su ataque desenfrenado; para todo al final se requieren grandes fortunas que han de financiar la industria bélica.
Hoy, mientras el mundo vuelve a ser incendiado por las locuras de unos pocos, comprobamos la misma fórmula…; la economía debe fluir si queremos hacernos la guerra, si queremos alcanzar la gran meta de los locos, destruir el espacio habitable del mundo.
La orgía de la guerra y la destrucción masiva no es posible sin una economía capaz de generar recursos para producir más armas de destrucción masiva; la orgía, la fiesta de la guerra sin producción es impensable.
Hoy mientras escribo este comentario, en los medios de comunicación se repite el discurso de los hipócritas y los incapaces de detener la inercia de la guerra como forma de sostener las ganancias de los grandes empresarios de la industria bélica…; se realiza un acto en Hiroshima para recordar el momento en que se lanzó la primera bomba atómica contra el mundo; seguramente mañana lo harán en Nagasaki…; y repetirán el discurso que normalmente conmoverá al mundo en general; pero que nada hará cambiar a las personas del dinero y las grandes ganancias.
Las bombas atómicas y todo armamento de destrucción masiva solamente tiene dos fines: la ganancia de la amenaza y la guerra; y la manifestación de poder de unos sobre otros.
La fiesta del negocio debe seguir; pero no hay que preocuparse, las televisoras y las redes sociales nos lo irán narrando entre tiempo y tiempo, mientras nos comentan lo emocionante que esta la programación cotidiana de la exposición de la vida personal de personas relativamente conocidas; o de perfectas desconocidas, morenas de preferencia, a quienes se humilla ante las cámaras.
O, quizá se nos invite a sufrir por que las Chivas del Guadalajara no le ganan a nadie…; o, a lo mejor mañana si lo consiguen; mientras se disfruta el dolor de los “higaditos” americanistas que cada día comprueban con dolor que no son el mejor equipo del mundo…
La orgía de la guerra es un asco; apesta a mendicidad, rencor contra el que no es como nosotros; desde la blanquitud hemos decidido que los morenos valen menos, y que los negros no tienen siquiera valor; se les desea esclavos de por vida.
Para ejecutar la misión de la superioridad se requiere de una economía suficiente; esta no debe detenerse jamás…; hay cada vez una nueva guerra que emprender.
Trump así lo entiende; por eso le cobra la deuda a Ucrania, festeja que muy pronto su esbirro Netanyahu le va a entregar Gaza…, sin palestinos, ni para que trabajen para él; al mismo tiempo, le aplica aranceles al mundo para, supuestamente financiarse su propia guerra contra el mundo que no ha entendido ni quiere entender que él es el semidios o lo más parecido al mismo.