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HAY MUJERES QUE SON ASÍ…

Dr. Pbro. Alfonso Verduzco Pardo

Zamora, Mich., 30/marzo/2024.- Pocas cosas pueden envejecer tanto a una mujer y destruir su buena apariencia como las emociones no controladas: el odio, el rencor, la envidia, el miedo, el enfado, todo tipo de preocupaciones y, sobre todo, su mal carácter.

Estas emociones hacen que se aprieten las mandíbulas y se surque el rostro de arrugas. Provocan que se frunza el ceño, que el pelo se caiga o se encanezca prematuramente. Aparecen toda clase de manchas en el cutis, erupciones, granos y hasta verrugas.

Estas emociones no controladas pueden trastornar el equilibrio del calcio en el organismo y originar las caries en la dentadura.

También alteran los jugos gástricos y trastornan completamente el sistema digestivo.

Si esto provocan las emociones no controladas en el cuerpo, ¿qué no harán en el espíritu?

Una mujer iracunda, rencorosa, envidiosa y preocupona es una madeja de conflictos que lejos de ayudar, estorba; en vez de atraer, repele; en vez de acompañar, choca; en lugar de agradar, incomoda.

En fin, pocas desdichas hay comparables a la pena de vivir vinculado con una mujer frustrada y amargada que no hace sino rumiar sus propias desilusiones y tratar de verter sobre los demás sus amarguras.

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