* El conflicto escaló luego de que la Oficina General de Tierras de Texas declarara como territorio estatal aproximadamente 27 hectáreas entre Laredo y McAllen
Martes 03/noviembre/2026.- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó que el gobierno de Texas pueda adjudicarse unilateralmente nueve islas e islotes del Río Bravo y atribuyó la controversia a intereses electorales en Estados Unidos. Advirtió que ninguna autoridad estatal estadounidense tiene facultades para modificar por cuenta propia los límites internacionales entre ambos países.
Durante su conferencia matutina del martes 3 de noviembre, la mandataria sostuvo que la definición de la soberanía de esos terrenos corresponde exclusivamente a la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), organismo bilateral responsable de vigilar el cumplimiento de los acuerdos fronterizos entre México y Estados Unidos.
“Primero, no decide el gobierno de Texas. Todo eso se decide a través de una comisión que es la CILA, que es Comisión Internacional de Límites y Aguas”, afirmó Sheinbaum al responder sobre la decisión de las autoridades texanas. La presidenta consideró que el anuncio de Texas tiene una motivación política, particularmente por coincidir con las elecciones de medio mandato que se celebran este martes en Estados Unidos.
“Ellos, pues, están en elecciones y pretenden declarativamente decir que estas islas son parte ya de Texas. Pero no, es parte de la revisión que se hace de esta comisión bilateral entre Estados Unidos y México”, señaló. La controversia surgió después de que la Oficina General de Tierras de Texas (GLO), encabezada por la comisionada Dawn Buckingham, anunciara que nueve formaciones ubicadas en el cauce del Río Bravo fueron identificadas como propiedad estatal.
Texas busca incorporar 27 hectáreas a su territorio
Las nueve islas e islotes involucrados abarcan aproximadamente 27 hectáreas, equivalentes a 66 acres, y se encuentran en el tramo fronterizo comprendido entre Laredo y McAllen. Las formaciones fueron identificadas con los nombres Nixon, La Bota, Tex Mex 2, McKendricks, Lost Boot, Clark, Zachary, Miller 1 y Miller 2.
Buckingham argumentó que la titularidad de estos terrenos había permanecido incierta durante años, situación que, según las autoridades texanas, dificultaba las labores de vigilancia y seguridad en la frontera. Con la declaración de propiedad estatal, Texas pretende facilitar el acceso de sus fuerzas de seguridad y cuerpos militares a esos espacios para realizar patrullajes, reforzar el control fronterizo y evitar que sean utilizados como escondites por organizaciones criminales y narcotraficantes.
Sin embargo, Sheinbaum explicó que la formación de islas en el Río Bravo responde a modificaciones naturales del cauce y al movimiento del agua, por lo que su ubicación respecto a la frontera debe establecerse mediante mediciones técnicas. “Surgen islas por el movimiento del agua, o sea, no es algo normal. ¿Qué tiene que hacerse? Medirse, de qué lado están, si están del lado de Estados Unidos o están del lado de México. Si es mitad y mitad, pues es mitad y es mitad”, indicó.
El pasado 30 de octubre, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) también rechazó cualquier intento de Texas por modificar unilateralmente la frontera y recordó que el Tratado de Límites de 1970 establece los criterios para determinar la división territorial siguiendo el cauce del Río Bravo. La Cancillería reiteró que únicamente la CILA puede resolver la ubicación soberana de las islas y que México dará seguimiento a las decisiones de las autoridades estadounidenses sobre esos terrenos.