J. Luis Seefoó Luján / El Pregonero de Zamora
Las presiones del capital norteamericano sobre los recursos de otros países se expresan de variadas maneras: guerra abierta de forma directa o a través de aliados (Israel contra Irán), presunta compra o donación (Groenlandia), barreras comerciales con disfraz fitosanitario y/o ambiental (aguacate, atún de México) y ahora, aranceles a la fresa.
El pasado martes 10 de marzo, la Comisión de Comercio Internacional (ITC) de los Estados Unidos resolvió que “de conformidad con la Ley Arancelaria de 1930 existe una indicación razonable de que una industria en los Estados Unidos está siendo perjudicada de manera significativa debido a las importaciones de fresas de invierno frescas de México, clasificadas en la subpartida 0810.10.40 del Sistema Armonizado de Tarifas de los Estados Unidos, que se alega se venden en los Estados Unidos a un valor inferior al justo” (Federal Register /Vol. 91, No. 48 /Thursday, March 12, 2026)
Formalmente, la indagatoria inició el 31 de diciembre de 2025 con la denuncia presentada por el grupo Strawberry Growers for Fair Trade, quien acusa a los exportadores mexicanos de vender frutillas a precios más bajos que su valor justo en el periodo invernal que abarca del 1 de noviembre de 2024 al 31 de marzo de 2025. Con ello, argumentan, se afecta a los productores norteamericanos, especialmente durante la llamada “ventana de invierno”.
La fresa “mexicana” tiene un leve respiro desde ahora hasta el 29 de junio de 2026, Día de San Pablo Apóstol, fecha límite para que ese departamento emita una determinación preliminar que aplique aranceles a estos frutos rojos.
Argumentos de los demandantes
Daniel Pickard encabeza el grupo de Comercio Internacional y Seguridad Nacional de Buchanan Ingersoll & Rooney y es el abogado principal de los productores que presentaron la petición contra la fresa importada de México.
Los vecinos de USA han desempolvado una vieja ley de 1930 que admite el análisis regional para estimar daños. Según Pickard, de las dos regiones en Estados Unidos, California, al oeste, y Florida al este, ésta coincide con la mayor parte de la temporada de cultivo de fresa mexicana. Y en este sentido, es importante que la ITC analice específicamente el impacto de estas importaciones en los productores de Florida.
Pickard describe los criterios para demostrar el daño. La Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC) analiza tres componentes principales: primero, prueba el volumen de las importaciones e indica el aumento en términos absolutos o estima su participación relativa de mercado; segundo, analiza si las importaciones han tenido efectos negativos en los precios locales de Estados Unidos. Para esto se hacen dos tipos observaciones históricas: a) si los precios mexicanos están por debajo de los precios estadounidenses, lo que se denomina subvaloración, y, b) si las importaciones, en general, ejercen una presión a la baja sobre los precios, de modo que los están conteniendo o deprimiendo; tercero, si ha habido un impacto negativo que afecte a los productores, la producción, sus envíos comerciales, su rentabilidad y su capacidad de inversión.
¿Cuánto, cómo y a quién impactaría un arancel del 17% a la fresa?
Las ventas anuales de esta frutilla a Estados Unidos se mantienen y crecen. Desde 2021 a 2025, las exportaciones en miles de toneladas, tuvieron un ritmo ascendente: 242, 260, 255, 280 y 296; cualquier variación en los costos e impuestos tiene consecuencias, sobre todo para la parte más vulnerable de la cadena.
La amenaza es seria, pero es necesario considerar, como lo advierte la Asociación Nacional de Exportadores de Berries (Aneberries), que aún no ha concluido la investigación y que, de aplicar impuestos compensatorios, no sería a las 296,000 toneladas exportadas en 2025 sino sólo a las registradas entre el 1° de noviembre de 2024 y 31 de marzo de 2025.
En una situación extrema, el total de 296,000 toneladas a un precio medio de 3.34 dólares (enero a noviembre de 2025) asciende a 988,640,000 dólares equivalentes a $17,568,132,800 (pesos mexicanos). Si a estos 17,568 millones, 132 mil 800 pesos les aplicamos un 17%, entonces el “castigo” sería por $ 2,986,582,576.
Imaginado de otra manera, si al precio medio de 3.34 dólares por kilogramo se incrementa un 17% a causa de los impuestos a la importación y el precio sube a 3.9078 dólares, ¿quién cubriría la diferencia de esos 0.5678 dólares?
Vale anotar que aún cuando la unidad de medida en EUA sea la libra (454 gramos o 0.454 kg) eso no modifica el argumento. Si la libra se comercializa a 1.51636 dólares, al aumentar el precio a 1.7741 dólares, ¿quién paga esos 25.77 centavos de dólar por libra?
¿No hay por qué preocuparse?
Las autoridades mexicanas sobre estiman la calidad de las fresas nacionales y la necesidad que Estados Unidos tiene de comprar a México para satisfacer su demanda. Es frecuente escuchar: “El consumidor estadounidense tendrá que pagar más por consumir los frutos mexicanos de alta calidad”, pero en verdad, ¿los funcionarios mexicanos creen que eso ocurrirá?
Otro par de situaciones complicadas son: a) parte de la “exportación mexicana” a EUA es un especie de venta “intra firma”, como las compra-ventas de Driscoll. Cuando Don Juanito Martínez contrata con esta empresa, ¿exporta Don Juanito o Driscoll?; 2) para la producción que tiene lugar en México -con insumos de EUA, como la planta madre- es vital cosechar y vender en la llamada “ventana de invierno” en la que baja la oferta en ese país a causa de las bajas temperaturas y el precio se eleva.
Las experiencias recientes en materia de juicios comerciales y/o sanitarios con EUA muestran que hemos “salido raspados”: 1) arancel compensatorio del 17.09% al jitomate desde julio de 2025; 2) las presiones de EUA por riesgos derivados del descortezador del aguacate están latentes; 3) el panel establecido de conformidad con el capítulo 31 México — medidas relativas al maíz genéticamente modificado mex-usa-2023-31-01, en su informe final del 20 de diciembre de 2024, falló contra México. En esa doble moral, EUA inunda de maíz amarillo a precios relativamente más bajos y se llama perjudicado en su mercado de fresas.
Paralelamente, México solicitó revisar la importación de pierna y espaldilla de cerdo (DOF, 15-12-2025) y abrió otra investigación respecto de la manzana (DOF, 8-01-2026) argumentando condiciones de dumping.
Mientras estas fricciones crecen con Trump, el hecho de que la Comisión de Comercio Internacional (ITC) de los Estados Unidos, haya resuelto que existe un razonable de daño para la industria estadounidense de la fresa, y que, en consecuencia, la investigación continuará , no es una buena noticia por más que las autoridades mexicanas y las dirigencias de los exportadores de berries nos llamen a la calma.