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SUCEDIÓ EN ZAMORA…

Enrique Covarrubias Magaña / El Pregonero TV

“¡Tarán, tan, tan…taran tan tan…tarán tan tan!…se escucha el redoble de tambores y clarines, que anuncian la llegada de un regimiento de soldados de caballería, procedentes de La Piedad, que con gallardía hacen su entrada por la garita de Naranjos a la pequeña Zamora;… al frente con dragoniana capa roja y sable erguido, monta un corcel blanco quien será el comandante de plaza del imperial ejercito santanista… taran, tan,tan…la gente sale a verlos…tara, tan, tan, tan… corre el mes de enero de 1850…de pronto…”

“A finales de enero del año de 1850 se detectó una epidemia del Cólera que cobró varias vidas en los pobladores de la ciudad, motivo por el cual fieles de la iglesia junto con autoridades de la misma, invocaron la clemencia y protección de la “Purísima”, de tal manera que en mes de Julio se logró su erradicación de la enfermedad. Cien años después en el año de 1950, el 8 de marzo se coronó a la Virgen como patrona y reina de la ciudad”

En el archivo eclesiástico de Zamora, se encuentra un documento que narra lo siguiente: “Zamora era un pueblo de tradición y buenas costumbres con una arraigada fe católica y vivía en paz; en el mes de enero, por la garita de los naranjos, (actual colonia 20 de noviembre), entraron unos soldados de caballería que venían de La Piedad, tocando sus tambores y clarines, la gente salía a verlos.

“De repente cayó un soldado al suelo, revolcándose y echando espuma por la boca. Uno gritó ¡es la peste del cólera! ¡córranle para sus casas! Al poco tiempo ya llevaban al camposanto al pobre soldado, fue la primera víctima.

“Por la noche, en todas las casas, con gran susto rezaban el Rosario para que la virgencita los librara de la terrible peste. “El moridero de gente seguía y en carretones llevaban a los muertos por montones y los echaban en grandes zanjas. El señor Cura don Francisco Enríquez y el Padre Gerónimo Villacencio confesaban a los que podían.

“No había doctores ni medicina, la ‘Botica del Refugio’ no se daba abasto, ya curaban con cocimientos de yerbas, En las casas ponían banderas rojas cuando pedían confesión y negras para indicar que había muertos; Zamora estaba en completa desolación, muchas casas cerradas, Daba miedo por la noche, como si hubiesen arrastrado montones de muertos y así era por desgracia. Los sacerdotes estaban rendidos y no tenían miedo al contagio ¡hombres muy santos!

“El cura Enríquez y el presidente Municipal Rafael Porto vieron que el único remedio estaba allá arriba, en el cielo, y decidieron convocar a la elección de algún Santo Patrono que los salvara.

“Fijaron el 8 de marzo para celebrar la elección. Se había formado una junta de socorros, tras la peste, el hambre hacia también víctimas. Todos clamaban misericordia. Por las calles desiertas, rápidos atravesaban sombras errantes.

“Por fin amaneció aquel 8 de marzo de 1850 lleno de esperanza, Zamora llegó hecha jirones a las gradas del atrio, pero llena de fe esperando un milagro. De la casa de Don Arcadio Dávalos llevaron una imagen de la Purísima Concepción y la colocaron en un altar en la calle frente al Templo de San Francisco.

“Calles y Bocacalles estaban henchidas alegremente. Ya sonaban el último repique y los cohetes en el espacio. Por fin dio principio la ceremonia. Allí estaba el Ayuntamiento, los principales vecinos y el pueblo llenos de fe.

“Sobre la mesa se colocó la urna con cedulas de diversos santos para hacer la rifa. Un niño sacó la primera cédula y con expectación era la virgen Purísima. Revolvieron las cedulas y el señor cura Enríquez quiso que se hicieran tres veces y fue que sucedió lo impensable en tres salió la Purísima Concepción.

“Una explosión de entusiasmo brotó de todas las gargantas: ¡VIVA LA PURÍSIMA CONCEPCION! Hubo lágrimas en los ojos y júbilo en los corazones, la Virgen había hecho el milagro. Se hizo un voto de erigirle un templo y festejar cada año el 8 de marzo. Luego trajeron una imagen, en pintura, que estaban en la hornacina del portal y la subieron a la Torre de San Francisco para que fuera faro, guía y consuelo de Zamora”…

El Decreto 93 de Antonio López de Santa Ana

”Se declara Fiesta Nacional de ese carácter el 8 de Diciembre. Su alteza serenísima, el general presidente se ha servido dirigirme el decreto que sigue: “Antonio López de Santa-Anna, benemérito de la patria, general de división, gran maestre de la nacional y distinguida Orden de Guadalupe, caballero gran cruz de la real y distinguida orden española de Carlos III, y Presidente de la República mexicana, á los habitantes de ella, sabed: Que en uso de las facultades que la nación se ha servido conferirme, he tenido a bien decretar lo siguiente:

”Para perpetuar dignamente la memoria de la solemne declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, será de festividad nacional el día 8 de diciembre de cada año, celebrándose en todos los lugares de la República con las solemnidades establecidas. ”Por tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento. Palacio de gobierno nacional en México a 21 de abril de 1855.- Antonio López de Santa-Anna.- Al Ministro de Justicia, negocios eclesiásticos e instrucción pública”.

”Y lo comunico a V. para su inteligencia y fines consiguientes. Dios y Libertad. México, abril 21 de 1855.- El ministro de justicia, negocios eclesiásticos e instrucción pública, Teodosio Lares.

(Colección de Leyes y Decretos y órdenes expedidas por Antonio López de Santa-Anna. Tomo VIII; P. 216. Ed. Imprenta de José Mariano Fernández de Lara, México, 1855)

ACTA DE CABILDO DEL ZAMORA DE 1865

“De la presidencia del Sr. D. Antonio Martínez por ausencia necesaria y violenta (sic) del Sr. Presidente propietario y asistente de los capitulares Verduzco (D.J.M); Valadez; Plancarte, Silva Romero; Méndez López y Verduzco (D. Luis) habiendo faltado por enfermedad el Sr. García.

“De la Prefectura política del distrito fecha 21 del corriente en el que transcribe el decreto de su Majestad el Emperador del 3 de noviembre del año próximo pasado relativo a los modelos a que deben sujetarse los párrocos del imperio para dar a los prefectos políticos de sus respectivos departamentos los estados mensuales de nacidos, muertos y matrimonios celebrados, y los directores o encargados de los hospitales los de entradas y salidas de enfermos que hayan recibido, a fin de ir formando la estadística general del imperio, acompañando al mismo documento dos ejemplares de estos modelos y se acordó se conteste de enterado, y que no habiendo hospital propiamente dicho en esta ciudad, se archive el modelo respectivo y del otro se remita copia al Sr. Cura rector del Sagrario de esta iglesia catedral, archivándose el original y advirtiendo que el mencionado decreto no deroga las disposiciones anteriores sobre que dicho listado se remita triplicado y reiterándole la súplica respuesta del cuarto ejemplar que debe servir para el archivo de esta secretaría”

…Y desde luego el flagelo que SUCEDIÓ EN ZAMORA, a mediados del Nonagésimo siglo, empezó a decrecer la peste y volvió la paz a la ciudad”…

(Bibliografía: Archivo Eclésiástico de la Diócesis de Zamora; ‘La iglesia Católica en el Bajío Michoacano’ (Jesús Tapia Santamaría); ‘Páginas de Zamora’ (F.G. Urbizu) Archivo Municipal de Zamora, Fondo Ayuntamiento; Sección Cabildo; Serie Actas. Libro de Actas de las sesiones del H. Ayuntamiento de Zamora pertenecientes al año de 1865).

(Los documentos que aquí se narran otorgan una visión más precisa sobre el Zamora de la mitad del siglo XIX. Primero el decreto 93 de Antonio López de Santa-Anna y en segundo, una acta de cabildo que da cuenta de las actividades estadísticas que debía observar el clero zamorano. N de la R…Del Ensayo: Sucedió en Zamora)

PIE DE FOTO: Para perpetuar el milagro del 8 de marzo de 1850un siglo después se efectuó en Zamora la coronación de la virgen, por el obispo José G. Anaya, lo acompaña el padre Alfonso Sahagún (Archivo Diocesano)

PIE DE FOTO: En la imagen tomada el 8 de marzo de 1950, se ve el Carro Alegórico en que se condujo a la Santísima Virgen de la Purísima Concepción, de la Catedral nueva a la Parroquia después de ser coronada (Archivo Diocesano)

PIE DE FOTO: La Botica del Refugio por los años de 1950

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