LAS PEQUEÑAS COSAS…
Eliseo Castillo
DEL SILENCIO
“Mientras gurdas cada una de ellas, / discretas se asoman y se escapan, / suavemente lentas, amorosas, / recorren mis entrañas, las escucho, / cada una es arrullo, encanto, / sin prisa las atrapo, me enamoran, / cada una es un saludo, tus palabras, / ruptura del silencio, amor a cuentagotas”…elíseo
Como le he comentado en este espacio, no ha existido jamás un acuerdo comercial justo y equilibrado entre desiguales; tal es el caso del TLC de Norteamérica, ajustado a T-MEC, y que hoy queda como mero documento testimonial de tratados que se ajustan a las necesidades del gobierno más fuerte. En este caso de los Estados Unidos.
Los caprichos de Trump lo llevan a dar golpes absurdos como forma de manifestar su poder, su necesidad de reconocimiento, y su deseo de hacerse glorificar como el nuevo emperador del mundo.
A sabiendas de lo malo que les resulta a las familias esta política arancelaria, el gobierno no se tienta el corazón; aranceles a todo el que no le reconozca como el nuevo emperador del mundo; aranceles a todo el que manifieste debilidad y temor; aranceles simplemente por que al señor “nuevo emperador se le antoja”.
En un día cualquiera decide que México debe ser su rival frágil a quien puede humillar sin respuesta; con Canadá ha tenido reacciones que no le resultan satisfactorias; la presidenta Claudia sabe de la historia de las invasiones que hemos sufrido por nuestra vecindad; seguramente que ha servido de advertencia.
El pretexto es lo de menos; ayer fue el aguacate contaminado, luego el acero, después el ganado, hoy el jitomate; ¡que importa el producto! al final desea ser reconocido como “su alteza” el emperador del mundo.
El romanticismo fue una etapa de la vida en que se apostó por una forma más sensible de relacionarse; en el amor se apostó al sentimiento y emoción de las personas que llamaron amor y enamoramiento; sensaciones especiales que le apostaron a la idea de que todo se resuelve con mejores sentimientos; mejores actos que buscaran acercar más a las personas en sus canales de comunicación; los Beatles pusieron en boga la consigna de que “lo que el mundo necesita es amor”.
Las nuevas políticas el supremacista neonazi Trump ha roto todos esos sentimientos de amor y solidaridad: ayer, es decir hace 40 años Estados Unidos decidió que lo que le convenía al mundo era abrir las fronteras y romper con las barreras al comercio internacional; de esta forma fuimos llevados a firmar acuerdos comerciales que han desembocado en más desigualdad interna y externa; jamás se generó tanto mega millonario en el país y en el mundo como en este periodo.
El romanticismo le apuesta al amor por el “otro”, al gusto de compartir, de ser parte de su vida, sus actos, sus satisfacciones se celebran y disfrutan; amar como forma de relacionarse y comunicarse de manera armónica.
Ser romántico es esperar que las cosas sean lo más armónicas posibles; pensar menos en la agresión, en faltarle al respeto al “otro”.
Trump se ha desatado de manera grosera; los aranceles son una acción grosera y grotesca para obtener beneficios para su grupo de oligarcas que le rodean, al margen de lo que le pase al resto de la sociedad.
Aquí lo hemos mencionado; los aranceles no son la finalidad de su gobierno; es un medio para obtener un beneficio mayor: vender más armas, alimentar las guerras de saqueo como lo hace hoy apoyando a Israel para que extermine a Palestina con tal de apoderarse de su país…; sin gente.
Su intervención en Ucrania es parecida; alimenta la guerra para venderles más armas y cobrarles cada munición enviada; hoy les está cobrando hasta 500 000 millones de dólares por la supuesta ayuda que les envió el anterior presidente Biden.
¿Estados Unidos ayudando en alguna ocasión sin fin de lucro?
Se parece a una mentada de madre o a un pendejismo.
Con este adefesio de político de pésimo gusto, se termina la idea del romanticismo en la vida en sociedad; en este momento se manda al carajo el amor, la capacidad de amar; y se priorizan los negocios.
El romanticismo recibe una patada en el trasero y es mandado al rincón…, como la escoba, el recogedor y la muñeca fea.
Hoy, es tiempo de canallas…