mar. Mar 10th, 2026

LA ECONOMÍA Y USTED…

Eliseo Castillo

DEL RECUERDO

“Con el recuerdo que regresa y nunca muere, / eterno momento se repite sin descanso, / dos o tres cosas me asaltan, te reinventan, / dos o tres cosas son más tu, apenas vuelves, / del recuerdo guardo más que tu sonrisa, / nostalgia amada, nunca reclamo”…elíseo

Las grandes ciudades del mundo occidental se ven asediadas por las nuevas formas de hacer negocios de empresas trasnacionales; lo menos importante en esta nueva forma de agresión es el bienestar de las familias; la ganancia por encima de la satisfacción social.

Las manifestaciones que se vienen realizando en estas ciudades es una forma de gritar que los negocios no deben ser más importantes que la estabilidad familiar; al gentrificar estas urbes se está afectando a los jefes de familia que salen a trabajar a diario para pagar la renta y seguir siendo parte de los barrios tradicionales de las mismas. Desean seguir viviendo en sus barrios y colonias que han habitado por años; al margen de las ambiciones de las empresas por aplicación que ofrecen departamentos en renta por unos días, para que los turistas dejen de pagar hoteles.

Claro, para el turista es más económico llegar a un departamento por un mes y pagar 10 000 pesos; en lugar de pagar 30 días en un hotel con una cuenta más alta. O pagar 3000 pesos por un fin de semana en un departamento.

El problema es que esta acción ha desatado una carestía absurda en las colonias más populares de todas las grandes ciudades del mundo occidental: Paris, Barcelona, Madrid, Milán, Londres, México.

Gentrificación y clasismo…

El proceso de gentrificar es una tendencia a desplazar a los habitantes de un barrio o colonia encareciendo artificialmente los gastos de vivir en ese lugar; que en lugar de pagar 3000 pesos de renta, las familias se ven obligadas a pagar 6000, 8000 o hasta 10 000 pesos, haciendo imposible que una cabeza de familiar pueda mantener este tipo de gasto mensual; claro, esto se agudiza encareciendo el nivel de vida de los servicios; donde una taza de café o de chocolate, en lugar de costar 30 pesos, se vende por 80; convirtiéndose, de un simple bien que se comparte con amigos, en un producto que debilita el bolsillo promedio de las familias, el que regularmente cuenta con ingresos que van de los 10 000 a los 20 000 pesos.

Gentrificar es una forma de ir desplazando a los habitantes de un lugar encareciéndoles la vida promedio; por ejemplo si se es dueño de la casa, puede llegar una doble oferta muy atractiva…; puede rentarla a las aplicaciones para que estas la ofrezcan a los turistas que necesitan instalarse por un corto tiempo en la ciudad; que va de fines de semana, a unos meses; esto les hace rentar en lugar de llegar a hoteles. La otra opción que se ofrece es comprarles la casa, con el mismo fin; o incluso con la idea de derribarla y construir edificios de departamentos…; la prueba la tenemos con la mafia del cartel inmobiliario en la Ciudad de México.

También es clasista, porque de alguna forma se promete que se va a quitar a la gente de un barrio que es poco atractiva para los turistas, con un momentáneo mayor poder de compra.

No es bien visto que familias de “morenitos” jodidos vivan en barrios de alta rentabilidad, donde sin duda la gente blanca se siente mejor sin la presencia de los morenos. Lo acabamos de ver el terrible y triste caso de la argentina que insulta al policía mexicano tan sólo por ser moreno; sus gritos de ¡odio a los negros.., no los soporto; pero odio más a los negros culeros como tu! no tiene nada de casual o circunstancial, es la expresión alimentada en el clasismo tan bien aceptado por la gente blanca contra los morenos.

Esta argentina ha dicho lo que millones de mexicanos desea expresar; su odio, su rechazo a los de piel obscura; su reprobación a que se crucen en su camino. ¿Acaso Laura Zapata no fue incluso más grosera al referirse a la presidenta Claudia como la “indita”…?

Gentrificar es buscar más negocio por encima de los derechos de las familias a su tranquilidad; ganar más dinero pone por encima la ambición contra la aceptación y el respeto de lo que es la familia promedio de cada lugar.

A las empresas especuladoras les tiene sin cuidado el daño permanente que causan; ellas quieren más dinero, más poder; aunque corran a las familias de su barrio, se colonia donde nacieron, donde han vivido y crecen sus hijos.

En la medida en que el turismo masivo se incrementa, los sentimientos de arraigo se ponen en riesgo; las familias sufren la carestía artificial que les deja alguien que va de paso, y que en su despilfarro gastó sin orden, propiciando una ola inflacionaria que termina por pagar el resto de su vida la familia que se queda…; mientras el turista se va a su país.

Lo acabamos de ver en el caso de Venecia y la boda de uno de los hombres más ricos del mundo; quien en su desprecio por la vida social, rentó la ciudad por un fin de semana, dejando una estela de carestía que les va a afectar a los habitante de cada día en la misma.

Este señor Jeff Bezos compró un capricho para él y su esposa de un fin de semana…; pero el problema que ha causado es para siempre; o al menos por muchos años.

Gentrificar es un acto clasista y discriminador que lastima la vida de cada día en la familia que sabe que durante el año ha de pagar una renta regular, el café y la nieve a cierto precio; la comida de la fonda tradicional; pero que de golpe le llega la información que todo se incrementa en su pecio si lo desea; que la renta cuesta el doble o triple; el simple café sabe a amargo costo que pone en riesgo su salario…, y seguir viviendo en el barrio de siempre.

Por eso regularmente a estas familias les espera las casitas de colonias más populares, más sencillas, más pequeñas…; donde incluso les espera una casita de interés social…; el Infonavit como último refugio.

El fracaso de la sociedad, y el triunfo del mercado.

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