mar. Ago 25th, 2026

PARÍS DE NOCHE…

Luis Del Río Méndez

«Por los años 40 existió en Zamora una cantina con este nombre; a ella acudían gente de la” alta burocracia” local como el jefe de hacienda, el jefe de estación, el presidente municipal, el gerente del banco, así como agentes viajeros de compañías nacionales y extranjeras que por esa época buscaban expansión. Luis Del Río Méndez, entonces un mozuelo, la atendía y la hizo florecer a tal grado que llenó toda una época al romper la monotonía de la entonces pequeña ciudad; Don Luis ya fallecido, fue colaborador de El Pregonero de Zamora, por lo que vamos a recuperar algunas de sus amenas narraciones, a petición de varios lectores»

Me complace muchísimo que algunas personas últimamente me han pedido que escriba algo de mi vida, específicamente sobre aquella “Cantina” que tanto llamó la atención en esa época, específicamente “El París de Noche”, lo hago con mucho gusto pues a mí me dejó muy gratos recuerdos, espero también sea del agrado de Uds.

Este fue el principio de mi vida, con ella entré de lleno al comercio, y en ese entonces próspero Zamora, comencé como se dice con “el pie derecho”, me persigné como propietario de este negocio, y como por arte de magia, pasé de empleado a patrón. Siempre he bendecido a Dios, por todo y a cada momento.

Después de haber trabajado en cuatro diferentes comercios y claro con 4 diferentes patrones y artículos, fui empleado ejemplar, puntual, responsable, nunca falté y me gané la confianza de cada uno, a tal grado que tenía las llaves de cada lugar, tengo la satisfacción de haber sido solicitado en varios negocios pero únicamente me separaba de una empresa por progresar, jamás pregunté cuál sería mi sueldo, consejo de mi papá, él decía que primero demostrara mis aptitudes y siempre fue bueno.

Un día mi papá me dijo, quiero que trabajes para mí, da las gracias y que te señalen un tiempo razonable, para que alguien pueda suplirte, entré de lleno con él y con muchas ganas, procedí a limpiar el mostrador, las armazones, todo pinté por la noche casi hasta las 3 de la mañana, mi papá no estuvo de acuerdo que trabajara tanto, pero yo tenía mucha energía, era un adolescente y tenía gusto por ayudarlo.

Ampliamos el ramo, y aprovechando que el local tenía 2 puertas, y con un permiso se hizo una división por dentro para los clientes, se fusionó aquello como cantina, también se aumentó el giro del negocio, no solo abarrotes también otros artículos, materia prima para reboceros, curtidores, cueteros, talabarteros, zapateros, en fin todo lo que se podía fabricábamos, jabón amarillo, legía de muy buena calidad, les vendíamos a algunas tiendas para que estas a su vez la vendieran, estas tiendas llamadas “Changarros”

En todo nos iba bien, conseguimos un crédito con una compañía alemana para la rama de curtidores, a tal grado que éramos objeto de que nos visitara un miembro de la compañía, un auténtico alemán, que quería mucho a mi papá, fue un gran amigo, por cierto al terminar la guerra y habiendo perdido “El Eje” este viajero no soportó la derrota ni se conformó y terminó suicidándose.

La compañía le comunicó a mi papá, por el antecedente que había de su amistad, fue para nosotros algo muy sentido.

Llegamos a tener mucha clientela, hasta los domingos se trabajaba, vendíamos por una ventanita que tenía la puerta, pues entonces el reglamento señalaba que los domingos por la tarde se cerraba por obligación los comercios.

Así corrió el tiempo, yo maduré como comerciante, vendíamos de todo, me hice un buen vendedor, empecé a andar de novio (ya era tiempo) mi papá siendo una persona muy inteligente no pasó esto por alto y un día que estábamos solos sin clientes, haciendo una especie de conos para vender en ellos azúcar, sal y todo lo que se vendía suelto, me dijo:

“Luís veo que andas muy entusiasmado con tu novia, yo quiero decirte que este negocio no mantendría a dos familias, quiero que lo sepas”. Yo reaccioné muy fuerte, y le dije; “papá yo si creí, pero me equivoqué, desde luego usted, tiene la razón y es muy humano que así lo piense, gracias por hacérmelo notar” me puse de rodillas y le dije,

“Deme la bendición y deséeme que me vaya bien, me retiro del negocio, voy a buscar donde o en que realizar mi vida”…CONTINUARÁ

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