{"id":22346,"date":"2026-08-26T23:47:42","date_gmt":"2026-08-26T23:47:42","guid":{"rendered":"https:\/\/elpregonerodezamora.com\/?p=22346"},"modified":"2026-08-26T23:47:43","modified_gmt":"2026-08-26T23:47:43","slug":"granjas-de-bots-guerra-semiotica-y-delincuencia-ideologica-tecnificada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpregonerodezamora.com\/index.php\/2026\/08\/26\/granjas-de-bots-guerra-semiotica-y-delincuencia-ideologica-tecnificada\/","title":{"rendered":"GRANJAS DE BOTS, GUERRA SEMI\u00d3TICA Y DELINCUENCIA IDEOL\u00d3GICA TECNIFICADA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>26 de agosto de 2026.- Una granja de bots no produce \u00fanicamente mensajes falsos: produce la evidencia de nuestra incapacidad para intervenir en la guerra cognitiva que se despliega por todo el mundo, sin leyes; sin organizaci\u00f3n social activa, cr\u00edtico-cient\u00edfica; sin acci\u00f3n gubernamental decisiva. Se produce una realidad social degradada y degradante, una atm\u00f3sfera ideol\u00f3gica de las ultraderechas, en la que lo repetido adquiere apariencia de verdad, lo emocional suplanta a lo demostrable y la multitud parece hablar cuando, detr\u00e1s de miles de perfiles, apenas respiran unos cuantos operadores mercenarios, algoritmos y centros de decisi\u00f3n distorsionante.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es una forma de impudicia e impunidad para dominar una sociedad que puede coincidir en conseguir que sus dominados confundan el espejo con la ventana: que contemplen en la pantalla una imagen fabricada de s\u00ed mismos y crean estar viendo el mundo. Ah\u00ed comienza la guerra semi\u00f3tica contempor\u00e1nea. La paradoja tiene una fuerza inquietante: cuanto m\u00e1s automatizada est\u00e1 la fabricaci\u00f3n del discurso, m\u00e1s se nos presenta como espontaneidad popular. La m\u00e1quina imita a la multitud para convencer a la multitud de que la m\u00e1quina expresa su voluntad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Importa denunciar en pie de lucha cultural el nombre de los mercenarios, sus contactos influyentes, sus amigos presidentes, ministros y empresarios. La operaci\u00f3n golpista decisiva, por eso, no reside no s\u00f3lo en cu\u00e1ntos bots existen: est\u00e1 en comprender qu\u00e9 relaciones corruptas necesitan de los bots para que su financiamiento parezca natural.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El artificio adquiere eficacia cuando encuentra una sociedad previamente fragmentada, fatigada, insegura, endeudada, atravesada por desigualdades y disponible para transformar su malestar en hostilidad horizontal. La tecnolog\u00eda proporciona velocidad, la estructura social proporciona combustible. El odio fabricado funciona mejor cuando encuentra resentimientos verdaderos a los que ofrece direcci\u00f3n falsa, sometida por la dictadura de las desigualdades.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Esa delincuencia ideol\u00f3gica tecnificada aparece entonces como modalidad de administraci\u00f3n de la percepci\u00f3n. No necesita inventar problemas, le basta con seleccionar qu\u00e9 sufrimientos merecen indignaci\u00f3n, cu\u00e1les deben ser ridiculizados, cu\u00e1les pueden convertirse en espect\u00e1culo y cu\u00e1les deben desaparecer del campo visual.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El algoritmo tiene ideolog\u00eda de clase; la adquiere a trav\u00e9s de los criterios econ\u00f3micos, institucionales y culturales que organizan aquello que premia, amplifica, entierra o vuelve viral. Cada clic parece una decisi\u00f3n individual, mientras millones de decisiones son conducidas por arquitecturas que conocen nuestras vulnerabilidades con una precisi\u00f3n que ninguna vieja maquinaria propagand\u00edstica habr\u00eda imaginado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Es el capitalismo de plataformas que ha llevado sus antiguas t\u00e9cnicas de poder, espionaje y opresi\u00f3n a una escala nueva: convertir la atenci\u00f3n humana en territorio de distorsiones rentables. Adem\u00e1s de saquear tierras, f\u00e1bricas, rutas comerciales y materias primas, ahora tambi\u00e9n se disputa la capacidad de una poblaci\u00f3n para mirar, recordar, asociar ideas y sostener una conversaci\u00f3n sin ser interrumpida por est\u00edmulos corruptos calculados. El recurso estrat\u00e9gico puede ser el segundo de atenci\u00f3n. Quien administra ese segundo esclaviza una porci\u00f3n de la conciencia ajena. Multiplicada por millones, esa posesi\u00f3n adquiere dimensi\u00f3n pol\u00edtica y lo convierten en un gran negocio.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Por eso la guerra semi\u00f3tica no ocurre \u00fanicamente en las pantallas de los celulares. Penetra las relaciones laborales, las familias, las aulas, las calles y los afectos. Un trabajador puede terminar odiando al desempleado porque una cadena de contenidos le ha ense\u00f1ado que la pobreza es una elecci\u00f3n. Una mujer puede ser presentada como amenaza al orden familiar porque su autonom\u00eda altera una distribuci\u00f3n hist\u00f3rica del poder.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando la ra\u00edz material de su ofensiva se encuentra en un mercado laboral que convierte vidas enteras en mercanc\u00edas remplazables, la perspectiva de g\u00e9nero permite descubrir una operaci\u00f3n esencial: el poder patriarcal no sobrevive \u00fanicamente mediante leyes o instituciones, tambi\u00e9n se reproduce ense\u00f1ando a las personas a interpretar las relaciones de dominaci\u00f3n como conflictos naturales entre individuos, y un pueblo puede ir a votar contra sus m\u00e1s preciados intereses y derechos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Seg\u00fan le convenga, la ideolog\u00eda dominante disfrazada de bots puede presentarse como ausencia de ideolog\u00eda. Sus valores aparecen como sentido com\u00fan, sus intereses como eficiencia, sus privilegios como m\u00e9rito, su historia como naturaleza humana. El truco es antiguo, s\u00f3lo que disfrazado de moderno. As\u00ed se produce una de las formas m\u00e1s refinadas de dominaci\u00f3n: lograr que las causas desaparezcan y sobrevivan \u00fanicamente las culpas individuales.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Y la conciencia cr\u00edtica comienza exactamente ah\u00ed, cuando las v\u00edctimas descubren que tambi\u00e9n est\u00e1n dentro de la escena. Y esa revelaci\u00f3n transforma la mirada: el problema ya no consiste \u00fanicamente en distinguir verdad y mentira, realidad y propaganda, humano y bot. Consiste en comprender qui\u00e9n tiene capacidad para fabricar las condiciones bajo las cuales una mentira puede resultar socialmente veros\u00edmil y rentable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Cuando esa pregunta se vuelve colectiva, la semi\u00f3tica deja de ser una ciencia de los signos para convertirse en una ciencia de las relaciones de poder. El signo revela entonces su secreto: nunca estuvo solamente representando el mundo, tambi\u00e9n estaba ayudando a producirlo. Y cuando una sociedad aprende a leer esa producci\u00f3n, comienza a recuperar algo que ninguna granja de bots puede automatizar por completo: la facultad de imaginarse diferente de aquello que el poder le hab\u00eda ense\u00f1ado a considerar inevitable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Todas las granjas de bots de la derecha pueden reforzar esa operaci\u00f3n hasta producir una especie de teatro ontol\u00f3gico. No se limitan a decirnos qu\u00e9 pensar: escenifican qui\u00e9n existe. Fabrican mayor\u00edas falsas, enemigos imaginarios, consensos instant\u00e1neos, indignaciones multitudinarias. El ciudadano entra a la plataforma y encuentra un mundo donde aparentemente todos est\u00e1n furiosos, todos sospechan, todos compiten por demostrar pureza, todos reaccionan antes de comprender; reflejos de neonazifascismo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La pantalla revela una humanidad deformada por el dispositivo que la observa. Despu\u00e9s, esa imagen se incorpora con todo g\u00e9nero de odios a la conducta cotidiana. La perversi\u00f3n de las f\u00e1bricas de bots y sus estad\u00edsticas terminan produciendo consecuencias materiales. Hoy est\u00e1 todo a la vista de todos, y veremos si eso alcanza para organizar alguna respuesta seria: un desaf\u00edo para la revoluci\u00f3n de las conciencias. .<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Buen Abad Dom\u00ednguez 26 de agosto de 2026.- Una granja de bots no produce \u00fanicamente mensajes falsos: produce la evidencia de nuestra incapacidad para intervenir en la guerra cognitiva que se despliega por todo el mundo, sin leyes; sin organizaci\u00f3n social activa, cr\u00edtico-cient\u00edfica; sin acci\u00f3n gubernamental decisiva. 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