mar. Nov 29th, 2022

CRITERIOS…

“El poder de la palabra”

Arturo CEJA ARELLANO

Allá por los años setenta empecé a escuchar en Jacona el nombre de Comunidad Agraria y poco a poco, como migrante procedente de tierra caliente de La Huacana, y luego como periodista, empecé a conocer a los personajes que la dirigían y conformaban, a quienes tenían el poder del municipio, porque de ahí salía prácticamente el alcalde cada tres años.

Fue la Comunidad Agraria la que dio inicio a la organización de la Feria de la Fresa en 1971, atendiendo la propuesta que hizo el entonces párroco de la parte alta de la población, Luis Gustavo Franco Rodríguez, de gran recuerdo, apoyada por el alcalde de ese tiempo, don Martín Rodríguez Murillo, formándose de inmediato un patronato encargado de la organización del evento, que fue todo un éxito hasta la década de los años ochenta.

La Comunidad Agraria, encabezada por don Francisco Zamudio Cortés y otros productores del campo, donó los terrenos para la construcción de la Escuela Secundaria General “Francisco J. Múgica”, que funcionaba en vieja casona que aún está por la calle Constitución, así como el Colegio de Bachilleres y la Clínica del IMSS, los tres hacia el poniente de la población, cuando era conocida como “La Villa de las Flores”.

Como el alcalde era emanado de la Comunidad Agraria, trabajaban a la par para el progreso del pueblo, siendo ellos quienes respaldaron a don Francisco García Guzmán, para dar paso a la creación, en 1972, del Museo Comunitario de Antropología e Historia, aún en funciones; y fue la Comunidad Agraria la que empezó a construir el edificio para el Museo, justo en la esquina de las calles Constitución y Zaragoza, junto con el espacio de la Casa de la Cultura.

Sin embargo, luego se le dio más importancia a la creación de la Biblioteca Pública Municipal, por lo que el Museo pasó a segundo término, ocupando actualmente instalaciones en la parte vieja del Palacio Municipal, en demanda de que un día ocupe un espacio especial, moderno y funcional, que hasta el momento no se vislumbra ni la más mínima intención, como ocurre en otras ciudades donde la cultura y la historia son prioridad.

La gente de la Comunidad Agraria fue parte del Patronato pro Casa de la Cultura y fueron ellos quienes la sostuvieron con apoyos logísticos y económicos durante mucho tiempo, en el que abundaron talleres artístico-culturales a granel, con espectáculos de alta calidad en el Teatro del Pueblo de la Feria de la Fresa y de otros eventos como la fundación de Jacona, siempre con el ¡Maestro! Martín Rodríguez Solórzano a la cabeza.

Recuerdo que era la Comunidad Agraria la que apoyaba al Ayuntamiento para bachear carreteras, para arreglar los caminos saca cosecha, para construir puentes, como el que hizo el Padre Luis Gustavo Franco para unir las colonias San Pablo con la Buenos Aires; y apoyaban con recursos a las escuelas de la población. Y fueron los hombres del campo los que apoyaron sin condición alguna al deporte, especialmente al futbol, con la donación que hizo “El Caballo de Hierro”, del terreno denominado Campos “Amado Nervo”, aún vigente; lugar donde apoyaron para bardear las dos canchas, que cubrieron luego con “topuri”, cubriendo el barro negro que en tiempo de lluvias era chicloso, imposibilitando la práctica del futbol.

Fueron muchas las obras, muchos los apoyos a la gente más necesitada, al pueblo en general, apoyando la organización de los festejos del 14 de febrero y del 8 de septiembre, relacionados con la Virgen “Nuestra Señora de La Esperanza”. Y apoyaron la carrera Ciclista “Martín Rodríguez”, la carrera pedestre

Jacona-La Cantera-Jacona, el torneo de basquetbol Virgen de La Esperanza, el Torneo de Futbol de Barrios, entre otros eventos como el primer Triatlón Intermunicipal (Tangancícuaro, Zamora, Jacona), con los hermanos Manuel y Antonio Sámano Ochoa, Antonio Torres Torres, etc.

Y como dice el dicho: “lo bueno no dura para siempre”, porque luego vino la politización, la creación de partidos políticos de “dura izquierda” (PRD), el surgimiento del Movimiento Democrático Magisterial (PRD), acabándose lo que empezaron a denominar como “cacicazgo”, aunque su gobierno haya sido vital para el buen crecimiento poblacional.

Los hombres del campo empezaron a morir, algunos de sus hijos ya sin vocación para trabajar la tierra, sus mujeres empezaron a vender o a rentar las tierras, la unidad desapareció con el divisionismo en la Comunidad Agraria, exterminándose la solidaridad, los apoyos a estudiantes y las buenas costumbres.

Rindo homenaje hoy, a hombres del campo que fueron alcaldes y a los que no alcanzaron tal sueño, pero que cuando había unidad entre ellos, el pueblo de Jacona brilló y creció de manera armónica, principalmente por el fenómeno migratorio de familias procedentes de otros municipios y hasta de países centroamericanos, para trabajar en las tierras de cultivo, así como en congeladoras y empacadoras como: Armando Rodríguez (hijo), Luis Rodiles Duarte, Manuel Sámano Zamora, Manuel y Antonio Sámano Ochoa. A los alcaldes que cultivaron y cultivan la tierra: 1955 (Heliodoro Vega García), 1963-1964 José Torres Villanueva (+), 1964-1965 Ignacio Esqueda Zepeda (Interino), 1965 Ignacio Esqueda Zepeda (Interino), 1967-1968 Ignacio Esqueda Zepeda (Interino), 1969-1971 Martín Rodríguez Murillo (+), 1972-1974 Francisco Zamudio Cortés (+), 1975-1977 Joaquín Orozco Espinoza (+), 1978-1980 Eulalio Guillén Torres (+), 1981-1983 Agustín Torres Cruz, 1984-1986 Benjamín Navarro Barragán (+), 1990-1992 Sergio Antonio García Martínez, 1993-1995 Angelberto Pérez Berber (+), 1999-2001 José Torres Zamudio (+), 1992-1994 Antonio Chávez Cacho, 2005-2007 Gregorio Rodiles Duarte, 2008-2010 José Artemio Castillo Reyes, último edil de ese grupo altruista. Emanado de la Comunidad Agraria, pero con otras características como gobernante, período 2021-2024, Isidoro Mosqueda, pasa a la historia como el primer alcalde “parido” por el partido MORENA.

Un pueblo sin identidad, es un pueblo sin historia

Jacona, con sabor a fresa

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