mar. Nov 29th, 2022

Cuando ocurrió el sismo de 1985, México no contaba con protocolos de seguridad para emergencias, ni simulacros, ni leyes o reglamentos de protección civil; tras la experiencia de esta tragedia se creó el Sistema Nacional de Protección Civil, aunque un año después.

Surgieron organizaciones civiles como Los Topos, un grupo de rescatistas que en 1985 eran ciudadanos improvisados, que con el tiempo se especializaron y hoy en día son expertos, reconocidos a nivel internacional, incluso colaboran en el rescate de personas en otros países.

Nació el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred); con el apoyo del gobierno de Japón y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), México estableció un Sistema Nacional de Protección Civil el 20 de septiembre del 1988

Además se modificaron las legislaciones de construcción y se crearon otras, acordes a la realidad sísmica del país y la cultura de prevención y de protección civil. También se desarrolló la investigación de la naturaleza sísmica mexicana para apoyar en la cultura de la prevención.

En 1991 se estableció un sistema para vigilar los movimientos telúricos del Pacífico frente a las costas de Guerrero y en 1996 se creó el Fondo de Desastres Naturales (Fonden)., Que posteriormente se corrompió por políticos sin escrúpulos.

Se estableció el Sistema de Alerta Sísmica Mexicano (SASMEX), un sistema de sensores sísmicos distribuidos en el centro y la costa oeste de México, diseñado para detectar movimientos sísmicos y emitir alertas tempranas; fue pionero en brindar el servicio de alerta sísmica en el mundo, ya que el SASMEX hizo el primer alertamiento a una ciudad en el mundo el 14 de septiembre de 1995.

Tras el sismo de 2017 surge Verificado 19S, una red ciudadana que se marcó el objetivo de brindar información confiable a la población, esto tras la ola de desinformación que estaba circulando en las redes sociales.

Verificado 19S se inició con la colaboración de ciudadanos comprometidos, algunos de ellos activistas, periodistas y programadores informáticos, juntos crearon una plataforma digital con la que apoyaron para que rescatistas que trabajan en los inmuebles afectados tuvieran los materiales indispensables para salvar a quienes estaban atrapados bajo los escombros, así verificaban qué recursos se necesitaban para poder conseguirlos entre la misma ciudadanía y empresas que se quisieran sumar a las tareas de rescate.

Cualquier persona podía ser verificador, para ello tenía que cumplir con dos funciones: ser monitor en zonas de desastre, donde aún había personas por salvar, y ser un “nodo” monitoreando chats vecinales y redes sociales en computadoras. Los monitores tenían un rol importante: verificar qué recursos se necesitaban, para que los “nodos” pudieran conseguirlo en redes internas o externas.

De acuerdo a datos del mismo sitio web de Verificado 19S, su red de voluntarios en calle y en oficinas superó las 500 personas. Señalan que a diez días del terremoto procesaron más de 20 mil datos, además unificaron 8 mapas y lanzaron 10 formularios con los que la ciudadanía reportó derrumbes de edificios y las necesidades en centros de acopio y albergues.

El sismo del 19 de septiembre de 2017 evidenció lecciones no aprendidas y olvidadas durante más de 30 años, como la construcción de edificios e inmuebles que violan las normas establecidas considerando que México es un territorio de alta sismicidad.

Recordó que no es suficiente hacer un simulacro general anual, si no que deben realizarse frecuentemente para fomentar la medidas de seguridad en caso de sismos.

También evidenció que muchos inmuebles que quedaron dañados con el sismo de 1985 seguían en uso a pesar de representar un peligro para las personas.

Además resaltó la falta de cobertura del sistema de alerta sísmica, así como problemas de funcionamiento y mantenimiento en donde sí existen, como en la Ciudad de México.

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